11/3/10

Tus besos

Debí cortar -antes de darte
mi primer beso naúfrago-
el hilo que une mi boca
con el resto de mi cuerpo,
desprenderme del alma,
hacer un curso de actriz
o sacar un billete hacia
la otra punta del planeta.

Debí abrir bien los ojos,
sujetarlos abiertos con los dedos,
hacer una lista de la compra,
echar un vistazo al techo
y proponerme pintarlo
azul o verde, amarillo o gris,
y contarte las canas
o las rayas de la camisa.

Ahora soy la marioneta
que se mueve con tus besos.
Y no sé si podré -creo que no-
volver a vivir sin ellos.

1 comentario:

Emilio dijo...

Curiosidad por leer el primer poema del blog.

Original y enternecedor

Saludos y felicidades por el camino recorrido.