30/3/10

Querida Vicky, te echo de menos

Tenías veintiún años y  eras tan guapa...
Lo tenías todo: buen corazón, amigos,
amores, familia y dinero 
para poder gastar el tiempo
en nimiedades.
Pero eras distinta a los tuyos,
querías ganártelo todo por ti misma.
Todo el día estudiando clases variopintas,
idiomas, el carnet de conducir...
tanta constancia,
tanto esfuerzo y sacrificio,
tanto tesón y madurez
de cartas ganadoras al futuro.
Nunca tenías tiempo para el hoy.
Se te quedaba corto el día.
Vivías el amor y la amistad
            intensamente,
aunque siempre a salto de mata.
Cuando me enteré de  que la muerte
te había sorprendido,
decidí vivir por ti la vida
- es lo que tú me hubieras pedido
si hubieras podido hablar-.
Por eso disfruto el doble
de cada momento que vivo
y a menudo te doy las gracias
por esa lección que sin quererlo
           aprendí de ti.

1 comentario:

Abuela Ciber dijo...

Cada etapa tiene sus sentires

La juventud se vive con desenfreno sin pensar en como vuela el tiempo, es lógico es parte de la vida y son etapas hermosas de ser vividas.

Luego nos vamos apaciguando, viendo la vida no solo soñandola.

Ahi es donde aparece el saber o no disfrutar del diario vivir que nos proveera de buenos momentos en el recurdo, en años de adultez.

Cariños