13/4/10

Tu grito me atraviesa

No sé cómo lo haces.
Reluces entre tanta palabrería
que circula por el mundo
tan diferente,
tan especial,
tan único y tan todos.

Me arrancas el corazón
a pedacitos,
a jirones,
lentamente.
Consigues que te sienta
dentro de tu piel.
Bajo tus párpados
mi llanto se hace el tuyo.

No sé cómo tu pensamiento
se enreda en tan confusas conclusiones,
si es el inconveniente de ser un genio
o si eres el sentimiento hecho persona,
un poeta en carne viva
en un desierto.

No sé cómo teniendo tanta fuerza,
tanta capacidad para comunicar,
tanto magnetismo,
puedes llegar a gritar de ese modo,
como grita la madre
viendo morir a su hijo,
como sólo saben gritar
los que han vivido una guerra
desde la misma guerra,
desde lo más profundo
de tu tierra, de tu historia.

Tu grito es tan potente, tan intenso...
que nada vuelve a ser como antes
después de leerlo y escucharlo
en palabras y omisiones,
en lugares,
en luces allá al final,
en sombras que te abrigan.

No sé por qué al leerte
me transformas,
me formas parte.

Tu isla tiene cámaras indiscretas
para poder estar contigo,
viviéndote,
sintiéndote,
amando tu mejor tú,
enviando energía positiva desde un teclado,
esperando
que del tsunami que se lleve tu isla
tú renazcas claro y puro, sano, fuerte...
que te deje al descubierto
la raíz verdadera de tu desasosiego,
-la que no viene de la anécdota y el hecho-
y te la arranque.

Seguro que hay muchas cosas
que te hacen sonreír.

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