28/5/10

Las esperanzas de Eilah

Me dices a menudo
que te encanta mi sonrisa,
que valoras que sonría
    siempre, siempre
imán de más sonrisas,
siempre abrazo disponible
siempre manos abiertas.
Entonces... entonces...
contéstame, anda:
¿ Por qué últimamente
    nunca, nunca
 me haces sonreír?
¿ Por qué regalas mis sonrisas
al suelo y las derrites
con gritos de metal negro
que se hacen transparentes
en mis ojos al mirarte?
¿ Por qué abrazo al vacío
tantas veces y tantas veces
le doy la mano al silencio?
Lo que dices me distrae
de lo que eres, de ese tú
inmenso y adorable
que me abrazaba sonriendo,
que me tendía la mano
y me hablaba muy bajito
acariciando mis oídos.
Y lo que eres ahora
                 no eres tú.
Y sigo esperando ...
             ... a que vuelvas.

4 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No sé si después de eso se puede volver.
Me temo que no.

Besos.

Mayde Molina dijo...

Y lo que ahora es mi él, tampoco es él ahora
y yo también sigo esperando hasta que vuelva...
llorando con los versos hasta que vuelva,
hasta que vea sus manos y su ayer
y sus caricias y mi sonrisa
como la tuya, querida amiga,
vuelva a ser el canto
y la copla
y la vida

Besos y sonrisas niña linda, todas las que ellos no nos den, todas las que nos falten

Pluma Roja dijo...

No, ya no regresará, vete de su lado.

Saludos cordiales,

Aída, Precioso poema.

Amelia dijo...

Tus versos lo explican a la perfección...el que fue, ya no es...y seguimos mirando cada noche la luz de una estrella que murió hace miles de años...

Que belleza, amiga querida.