30/5/10

Reunión fraternal

Sábado, veintinueve.
Suena la música viva
en el escenario gastado
que  sabe a comienzo.
Los pies y las manos
se dejan llevar por las notas
que alguien toca por nosotros,
unas veces, con alegría,
otras, en un balanceo
que tiene el color
de una tardía nana.
Una pausa en la vida
de cuatro hermanos
para sonreír la risa
de la niñez perdida
 y feliz
dónde sólo había música
y los micrófonos de la existencia
no herían con estridencias
nuestros oídos de algodón.
Aplaudimos al grupo
y al placer de olvidar
durante dos horas
que la vida no se detuvo
en aquella infancia.

5 comentarios:

Pluma Roja dijo...

El tiempo pasa y no lo podemos detener, Muchas infancias son dignas de recordar, como en este caso, lo bueno que podamos aprisionar el recuerdo. Precioso texto nos dejas hoy.

Saludos cordiales,

Aída

TORO SALVAJE dijo...

No se detiene.
Sigue avanzando y aislando.
Día tras día.
Hasta que acaba con todo.

Besos.

Abuela Ciber dijo...

Tus palabras reemoran tempos idos de inocencia total.

Cariños

Gizela dijo...

"en el escenario gastado
que sabe a comienzo"
Así también es la vida teñida de la esperanza
No perder el sabor a comienzo, es bien importante
La niñez es algo que simpre añoramos
Demasiados quiebres tiene la vida de adultos
Pero cuando recordamos alguien que partió para siempre...agradecemos los quiebres, los dolores de cabeza, los desamores, los sinsabores...
Y no alegra horrores, poder ver una flor, respirar una brisita, escribir un poema y haber salido de la niñez
Bello tu poema Laura
Un beso grande y linda semana que comienza
Gizz

Poetiza dijo...

La vida no se detiene, pero en su paso nos deja recuerdos. Besos, cuidate. Lindo leerte.