1/5/10

Tecnología

Cuando tenía quince años
odiaba el protocolo,
odiaba las normas,
odiaba todo aquello
que no salía del corazón,
odiaba la tecnología.

Me parecía horrible pensar
en un mundo mecanizado,
informatizado, cableado,
manejado por unos ordenadores.
Un amigo me dibujó
encadenada a mi guitarra
mientras un ordenador tachado
nos observaba
impasible, ignorado, resignado.

Hoy tengo que dar gracias
a la tecnología,
que me abre caminos,
que me comunica
en la distancia,
que no entiende de edades
ni de sexos, ni de formas...
y ejerce de canal perfecto
para unir los corazones.

A veces, mi guitarra
me mira triste.
Entonces vuelvo a tener
quince años.

4 comentarios:

santiago tena dijo...

eso de estar sin estar, a la distancia, se puede hacer de muchos modos, enviando a alguien, por ejemplo

:)

un beso fuerte

Hoba W. dijo...

Fusiona ambos mundos sin perder los acordes que te unen a tus quince años, Laura..

Un beso

Luisa Arellano dijo...

En el punto medio suele estar la virtud. Quizá no perdiendo de vista los quince años... se consiga llegar a otras cifras saboreando mejor todo lo que esté al alcance.

Encantada. Un saludo.

Anónimo dijo...

Cada edad y cada momento tiene su encanto aúnalos todos Un abrazo MAri Tere