28/6/10

Cuentos en verso: Ramón López, el infeliz

Ramón  sube muy contento
de dos en dos los peldaños
apretando en su bolsillo
un paquetito plateado.

Le ha llevado mucho tiempo
encontrar un buen regalo
para que su mujercita
celebre su cumpleaños.

Llevan juntos veinte años
y él aún sigue enamorado
aunque a veces no se sienta
bien querido y bien tratado.

Al abrir la puerta encuentra
-nada que no ha imaginado-
como ya es habitual,
brazos en jarra y portazos.

-¿ De dónde vienes, infiel,
con la corbata de lado,
la camisa desgarbada
y el pelo desordenado?

¿ No salías a las cinco
y no son las seis  y cuarto?
¿ Vas a contarme ese cuento
de que había mucho atasco?

Si registro tus bolsillos...
¿ encontraré allí unos labios
de carmín vistiendo un sobre
o un poema escrito a trazos?

Y ese pelo que se asoma
en tu chaqueta pegado,
¿ le pertenece a esa rubia
que trabajaba a tu lado?

Llevas los zapatos sucios.
¿ No será que has caminado
por un parque con la  golfa
que te miró el mes pasado?

Una vez más,  Ramón López
va a su cuarto cabizbajo
y decide que no es vida,
que va a marcharse a otro lado.

Mira con pena el anillo
que a su mujer le ha comprado
con la ilusión de que entienda
que él nunca la ha engañado.

Mas la calle no es hogar
para los desamparados
de corazón ancho y grande
que el amor hizo pedazos.

Mientras se aleja despacio
triste, hundido y  apocado,
su mujer le grita airada
desde el balcón de su cuarto:

-Eso, tú véte con ella,
que llamaré a mi abogado,
y cómo yo me la cruce
voy a matarla a balazos.

Un dolor fuerte en el pecho
deja a Ramón malparado.
Su mano aprieta el anillo
en el bolsillo guardado.

Desde la tumba aún puede
escuchar los comentarios
que a su costa se generan
por malas lenguas creados:

"¡ Vaya tela! A mí me han dicho
que él la había abandonado.
Iba camino del parque
dónde ya había quedado
con una rubia de bote
con la que andaba liado.
¡ Y el muy fresco le llevaba
 un anillo  de regalo!
¡ Qué fuerte que la dejara
el día de su cumpleaños!
Tuvo lo que merecía
ese canalla inhumano".

Ni bajo la tierra, al fin,
encuentra Ramón descanso.
Las habladurías corren
sin cesar por todo el barrio.

En junio, cada veintiocho,
cuando su viuda cumple años,
enciende todas las luces
y abre todos los armarios.

Hace chirriar cada puerta
y moverse cada plato:
que ya es hora de vengarse
de sus celos infundados.

8 comentarios:

FRANK RUFFINO dijo...

Estimada Poetisa amiga:

Increíble: igual que a Ramón me pasaba hasta hace unos días. Los celos de ella me estaban ahogando y nunca he engañado a mujer alguna, no porque sea beato: no está en mí ser infiel. Mas para ella hasta mi respiración le parecía sospechosa.

Qué excelente poema!

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

Pluma Roja dijo...

Que buena venganza la del fantasma. Pobre hombre, hasta la tumba se llevó el tema de los celos de la mujer. Muy bueno como siempre. besos

justiciapoética dijo...

Un texto con un ritmo poético muy bien logrado. Respecto al tema creo deberías dar este poema a alguna asociación de neuróticos celosos de ambos sexos, que te paguen derechos de autor por este himno tuyo, o mínimo consignen a su autora. Un agrado haber leído este texto con el cual también me identifico mucho. ¿Quién no ha sido celoso o sufrido la injusticia de un neurótico de estos? Abrazos.

TORO SALVAJE dijo...

Muchas Felicidades Laura.

:)

Espero que pasaras un día fantástico.

Que ingeniosa eres.
Alucino contigo.

Besos.

incal dijo...

Que bueno!!!

Me gusto muchisimo el humor agridulce,de lo mejor en verso que he leido ultimamente en internet.

Un placer visitarte.

Besos.
Luis

FRANK RUFFINO dijo...

Estimada amiga:

Ya no me pasa porque acabé con mi suplicio...o voy a seguir siendo bombardeado por los espectros de una mujer celosa y posesiva?

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

P.D. con un lustro de relación me bastó: un niño de 1.5 meses con ella (Octavio) ahora es mi delirio, aunque ella está molestando porque sabe mi amor por mi pequeño. También es difícil lidiar con los despechados.

Mayde Molina dijo...

Caramba niña, el cumplir años te llena aún más de ingenio y hoy de nuevo me sorprendes con este pedazo de poema, casi cuento, casi vida misma... Nunca los celos suelen ser bien fundados... ay, sepamos cuan lejos de nuestra vida tenemos que amarrarlos amiga mía.

Besoss y feliz momento :)

Noray dijo...

Aunque llego demasiado tarde. ¡Felicidades!


Un abrazo.