29/6/10

La fauna de la memoria

La memoria es un felino
curioso, ágil  y traicionero
que inhóspito se vuelve
en tu contra, acumulando
datos, sensaciones,
recuerdos desordenados
sin fechas, con falsas fechas,
hechos sin finales,
momentos y espacios,
desprecios y azotes,
rostros y  miradas
manos y caricias
abrazos y  siluetas...
que entre la neblina
de los pensamientos
se ven desemparejados.

Pero sus hijos,
los hijos de la memoria,
son serpientes venenosas,
esos recuerdos
de los recuerdos,
desagradecidos y falsos,
que traicionan
a su propia madre,
que se independizan,
que retienen
lo que les place
infieles a la verdad
que les dio la vida .

La raíz de muchos
malentendidos
está en no distinguir
la madre memoria
de sus indómitos hijos
que aparecen disfrazados
de distinta forma
para cada persona,
que los cree reales
y no sabe que, crueles,
tienen a su madre
encerrada y muda,
tan invisible a los ojos
que nadie la recuerda.

3 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Tu poema me encanta, lo único que no me gusta mucho es lo del gato travieso y traicionero. Los gatitos no son traicioneros. jaj.

Besos Laura. Hasta pronto.

TORO SALVAJE dijo...

Los recuerdos se modifican inconscientemente.
Muchas veces para protegernos.
Pero eso nos lleva a error, le da alas a la nostalgia.

Besos.

Beltrán Laguna dijo...

a veces creo que la memoria es lo único que tenemos, o lo único seguro, al menos.

Muchas gracias por pasarte por mi blog y por dejarte tus comentarios

un beso