6/6/10

Mi primera niña perdida, E.

Protejo contra mi voluntad
tu nombre bajo las iniciales,
pero me gustaría gritarle al mundo
esa injusticia que te partió en dos
y doblegó tus alas siendo niña.

Hace quince larguísimos años.

Llegué a tu vida yo blanca, algodonada,
envuelta en una vida cómoda y fácil,
sensible a todo, permeable a todo...
con piel intacta y corazón entero.

Llegaste a mi vida tú con canas en el alma,
planchando cada día las arrugas de la rabia,
experta en enmascarar tu sensibilidad
con púberes risotadas y secos improperios.

Tú eras mi profesora de la vida,
mi maestra en el arte de la sonrisa
nacida del dolor más intenso,
y yo... era tu maestra de Lengua,
empeñada en enseñar ortografía
donde la prioridad era sobrevivir.

Me impactaron desde el principio
tu lenguaje violento e irreverente
y los inmensos cardenales de tu cuerpo,
que me mostrabas en secreto si callaba,
como si callándolos dejaran de existir.

Y no callé, no pude callar, no debía.

Traicioné tu frágil y tímida confianza
buscando soluciones a tu sufrimiento,
buscando apoyo en las instituciones...
exigiendo en vano un sistema justo
y eficaz que acogiera tus lágrimas
y las llevara al mar, para olvidarlas.

Tú, a ratos, defendías a tu agresor,
justificabas sus golpes salvajes
en tu borrosa conciencia fértil.
Pero tus palabras y tu mirada
decían cosas muy diferentes,
se contradecían en ese instante
de breve y leve descuido
en que el muro inmenso
de tu mirada endurecida
se derribaba inconsciente ante mí.

Te  busqué durante mucho tiempo,
pero no dejaste pistas para nadie.

Muchas veces me pregunto
dónde estarás, cómo estarás...
Me sobresalta la idea de encontrarte
- poco rebelde ya, apagada y sin futuro-
en la esquela o noticia de un periódico.

Nunca es tarde para rebelarse.
Por eso quiero decirte hoy que sigo aquí,
por si tú también me buscas de nuevo,
por si me encuentras sin buscarme,
por si te cansaste de callar,
por si quieres poner fin al dolor,
por si me necesitas para gritar juntas
el grito escondido y solo por los años.

Tú y yo, y tantas otras mujeres y niñas
haremos de ese grito el comienzo
de un grito mucho mayor ,
el de todas las infancias que no ríen,
el de todas las siluetas difuminadas
porque alguien rasgó sus poemas.

Y vivirás la vida que no pudiste vivir
en cada una de ellas cuando vuele
y tú serás el puente hacia su libertad.

8 comentarios:

-Pato- dijo...

Este poema es un grito y ojalá que llegue, no sé si a la destinataria de tus letras, pero si al de tantas mujeres maltratadas que callan y soportan la violencia como algo que ya va a cambiar.

Nadie mejora un riñón enfermo sin un tratamiento por ej. Un violento también necesita cura y alguien que se somete a la violencia del otro también

Besos.

Pluma Roja dijo...

Una obra maestra querida Laura, un poema de denuncia sin igual. Escrito con la maestría de una poetisa consciente de una realidad diaria. Espero que se escuche, y que llegue a dónde debe llegar.

Saludos cordiales,

TORO SALVAJE dijo...

Hoy me voy estremecido.
Tanto maltrato por todas partes...

Besos.

Abuela Ciber dijo...

Querido y durisimo tu poema con sentires tan hondos y luchados por siempre.

Educar desde niñas tal vez permita acabar con este flagelo.

Te dejo mis deseos de buena semana

Cariños

FRANK RUFFINO dijo...

Estimadísima Poetisa Caro amiga:

En los textos bíblicos, para nada sagrados, es donde surge la desigualdad de género. Estos libros recogen una larga tradición milenaria de usar la religión como forma de dominio sobre el género femenino. Ese patriarcado está tan enquistado en la humanidad, que vemos todos los días en muchos países del mundo como las niñas y mujeres son vapuleadas o muertas por sus maridos, que las ven como un objeto más de su hacienda. Terrible! Un día de estos fui a la veterinaria cerca de casa a comprar algo, vino una mujer que acaba de adquirir una nadería para su perro y dijo: -Joven, mejor le devuelvo este artículo porque no es la marca deseada por mi marido, si lo llevo me mata!
Esta mujer, de unos 40 y pico de años estaba temerosa de verdad. Al irse, me quedé discutiendo sobre este tema con la vendedora y un agente proveedor. La dependienta se espantó cuando dije: "el machismo más grande pervive las propias mujeres porque son criadas para servir y agradar al macho. En la mayoría de hogares de aquí el hombre nunca puede coger una escoba, ni cocinar, ni cambiar pañales a su hijo...".
Debemos romper esas cadenas que las malditas religiones han impuesto sobre las mujeres. Hablando de ello en todos los frentes de la comunicación humana es la manera óptima de llevar esta "guerra" de la conciencia.

Poema alto y pertinente, digno de ser tallado en alto relieve en la frente de todos los hombres agresores, como un castigo, y para que ninguna mujer los ose tocar.

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

Poetiza dijo...

Laura, que triste realidad la que me saluda en tus letras amiga. Un poema que grita, hermoso, hermoso leerte. Besos, cuidate.

Amelia dijo...

Creo que en este poema...voy a quedarme respetuosamente en silencio.
Mi abrazo, amiga.

Mayde Molina dijo...

Dios... no había llegado aún hasta este. Es maravilloso Laura, ojalá un día se encuentre ella en tus palabras.
Besosss