26/7/10

Encontrar la poesía

Ayer de madrugada, me vi envuelta  - sí, yo,
¿ a qué es extraño?- en un concierto de rock duro,
de heavy metal, que precedía a la actuación
de un grupo de rock que es escuchable y hasta bello
y que mis hijos adolescentes tenían ilusión por ver.
( A veces los padres hacemos cosas que nunca pensaríamos
por crear recuerdos felices en nuestros descendientes).

Si hay asesinos  de la paz interior y del silencio
seguro que campan a sus anchas en lugares como ése.
La música estaba tan alta, que confundía mis palpitaciones
con el eco de los altavoces en mi interior;
pensé que iba a morir por sobredosis de ruido.

Como mi capacidad de asombro - por fortuna- es infinita,
tuve que poner la mano con frecuencia bajo mi barbilla
para poder mantener la boca - que se abría insumisa- cerrada ,
porque no había una sola persona, ni un solo pedacito
de ese infierno que no despertara mi insaciable curiosidad .

Decidí encontrar poesía en aquel lugar estruendoso,
para tener una base sólida a mi histórica afirmación
de que la poesía está en todas partes, si la sabemos ver.

Desde luego, los pelos, los calzados y las ropas
eran en sí un poema espeluznante y sobrecogedor.
¡ Y yo que pensaba que iba a pasar desapercibida
con mi camiseta negra ( limpita y entera) y mis vaqueros!
El alcohol y las drogas corrían por todas partes
y sus consecuentes desechos- botellas, colillas y cuerpos-
eran más cercanos al suelo que al cielo, a medida
que las horas iban transcurriendo- eternas -para mí.

Uno de los cantantes de uno de los grupos, de pronto,
pidió al público violencia: " Venga, que os veo muy quietos,
cabrones, venid aquí y cortad cabezas, dad caña"
Y obedientes y sumisos, unos cabrones del fondo
se acercaron hacia el escenario y comenzaron a darse
empujones entre ellos, en un despliegue de borreguismo
y  cortedad mental que escapan a lo habitual y cotidiano
( debe ser que tanta concentración de bobos
sólo se ve en lugares como éste y a estas horas).
Yo estaba relativamente tranquila, porque mi marido,
que mide dos metros y está  fuerte como un toro,
hacía con su sola presencia que cualquier espécimen
de intenciones agresivas, huyera de nuestro lado al verle.

Al fin encontré la poesía dentro de aquel zoo salvaje:
estaba en la letra de algunas canciones de uno de los grupos,
que conseguí descifrar entre los gritos con que la cantaban;
estaba en la lágrima de un heavy imberbe, que paría inconsciente
mientras escuchaba la única balada de la noche;
estaba en la sonrisa de mis hijos, ajenos al peligro latente,
estaba en la mirada de otra madre, que, como yo,
hacía de acompañante a su hija adolescente;
estaba en las manos unidas que se balanceaban
y en los cuerpos saltando juntos al compás;
estaba en la señora mayor, que desde su terraza,
soportaba con una triste sonrisa el espectáculo...

Y aunque no fue una buena experiencia para repetir,
me alegré de haber sabido sacar lo positivo al día,
que desde luego fue inolvidable, en el más terrorífico
de los significados que tiene esta palabra.

10 comentarios:

Hoba W. dijo...

Temo que me llegue el momento, y me llegará ya pronto, en el que mis hijos sean ya adolescentes y tenga que ir también a uno de estos conciertos demoledores...(más por el volumen que por el tipo de música)

Sólo un corazón de poesía como el tuyo podía encontrarle las notas dulces al momento, Laura..

un besito

TORO SALVAJE dijo...

Entiendo que los adolescentes se sientan a disgusto en el mundo que habitan y que busquen caminos diferentes a los que les gustarían a los padres.
Siempre ha sido así.
Pero cuando veo a esos adultos sinvergüenzas encaminar a los adolescentes hacia sitios peligrosos, inducirlos a consumir drogas y a emborracharse me dan ganas de darles una paliza inolvidable.

Besos.

Javi Caro dijo...

Con lo bien que lo hubierais pasado en la piscina de Alberto!!! Hay que saber mirar siempre el lado positivo, o inventárselo. Gran día el de ayer, un beso fuerte.

Pluma Roja dijo...

Puntos de vista diferentes. Javi lo ve como un gran día, es cuestión generacional, exclusivamente lo de la música. Lo verdaderamente incorrecto es el desfile de drogas en el lugar. De seguro como todo se globaliza a estas alturas del siglo XXI, no sería raro, que esa practica se pusiera de moda en todos los países del mundo. Una narración muy bien definida.

Saludos cordiales Laura.

-Pato- dijo...

Jajjaja qué manera de reírme leyéndote, te juro que el sábado por la noche, después de la radio, estaba invitada a un encuentro literario y viví una experiencia semejante. Todavía no sé cómo resistí tanta poética desbandadamente absurda y pasada de humo y de alcohol (aunque me fui antes de que empezaran a quebrar)

Y lo que decís es cierto, yo también busqué y encontré poesía allí.
La poesía está en todas partes, a veces mas clara y radiante, otras de manera apenas perceptible o otras veces oscura y violenta, pero está.

Lo que yo padecí fue una sobredosis de humo.

Besos.

Mistral dijo...

La poesía está en muchos lugares y siempre en nosotros mismos: al mirar, escuchar y querer encontrarla.

La juvendud siempre fué por delante

Saludos cordiales

María Jesús Verdú dijo...

En lo de asesinos de la paz interior y del silencio tienes toda la razón. Un placer visitar tu casa virtual en esta tarde de lunes. Saludos

Cecy dijo...

Leyendote me pareció estar ahí, senti cada una de tus palabras.
Creo que la experiencia basta para ver bien en donde andan nuestros hijos.
Me gusto como lo has relatado.
Me gusto que estes acompañando.
Me asusta que algunos manipulen a la juventud.

Un beso Laura.

MiLaGroS dijo...

Describes muy bien el escenariotanto que se me ocurre un poema que voy a esribirte sobre la marcha.

Que hago yo en este mundo donde los pájaros huyen de sus nidos
donde la rabia contenida quiere ser en el anonimato expulsada en un exorcismo expumoso y mal oliente.
Está la revindicación de borrachera
para tener excusa de no ser.
Cuando la música cese,de nuevo habrá una transformación.
Zombis habitarán un planeta de sin razón
orín y humo.

Laura Gómez Recas dijo...

Está clarísimo. La poesía estaba en tu percepción. Se me han puesto los pelos de punta cuando enumeras los lugares donde la encontraste.