12/10/10

Mentiras piadosas

-Tengo miedo a  morir- me dijo temblando-,
tengo miedo a que me encuentre él
allá donde quiera que vayan los muertos
y que nunca me perdone mi mentira.

Tengo miedo a su espíritu vagando en mí
ruidosamente toda la eternidad,
desmadejando abrazos y besos del pasado
en múltiples montones de miserias.

Tengo miedo a su mirada inquisidora,
a la pregunta inevitable sobre el porqué
de mi respuesta a la pregunta melancólica
de un moribundo que quiere morir en paz,
con la sonrisa en el rostro y la mirada tranquila.

-¿ Qué le dijiste mujer, que tanto te atormenta?
¿ Qué mentira fue ésa tan imperdonable?

-Yo... -su rostro se arrugaba por momentos-
yo...mirándole a los ojos le dije que le amaba.

(Dicen que al morir esta mujer, al día siguiente,
nadie consiguió cerrarle los ojos  ni maquillar su horror).

5 comentarios:

poetapijo dijo...

Las mentiras piadosas son hipotecas tan caras que pueden llegar a desposeerte de todas tus verdades.

Un beso

TriniReina dijo...

Ni siquiera esa puede ser una mentira imperdonable. No, cuando tantas otras cosas se perdonan.

Pobre mujer, ni muerta descansará.

Besos

Leonel dijo...

No, no es miedo, es sentimiento de culpa y la ha matado.
Bien construido tu poema, Laura, hace pensar.
Un abrazo.
Leo

Anónimo dijo...

Siempre pense, que las mentiras por muy piadosas siempre son mentiras y tu poema me lo confirma.Besos Sole

Bicefalepena dijo...

Las mentiras se perdonan, las de los demás, las propias, y más ésta, es algo más difícil.

Me ha gustado mucho el poema.

Un abrazo