30/8/10

Prohibiciones

Tenía tantas ganas de alcanzar el mar
en los tórridos días del mes de agosto
que me pareció verlo desde la ventana
del piso número cuarenta y siete
de la madrileña Torre de Picasso.

Por eso subí a la azotea, señor agente,
para poder oler la sal y el deseo de agua,
para poder escuchar el rumor de su eco
pidiéndome que lo habitara cuanto antes.
No entiendo por qué me retienen aquí.
¿ Acaso no hubiera querido hacer lo mismo
el mismísimo Minoru Yamasaki?

12 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Esos agentes...
Que poca empatía.

Besos.

Anónimo dijo...

Siempre me gustó mucho la poesia. Ahora con las tuyas estoy disfrutando a tope, ya las echaba de menos, pero entiendo que tambien necesitas un descanco, Besos Sole de Zaragoza

lemaki dijo...

El arquitecto de las Torres Gemelas de los edificios 1 y 2 del World Trade Center (lo he buscado en google), también hubiera querido ser detenido antes que derribar alguna de las dos torres... supongo, al menos yo hubiese elegido eso...

Muy original, me ha resultado diferente y simpático.

saludos.

Elena Lechuga dijo...

"Está prohibido prohibir", dicen en alguna canción.
Desde luego, imposible evitar que quien quiera pueda oler el salitre desde Madrid o sentir el ruido de la Gran Vía desde Sevilla.
Si me lo permites, te seguiré desde mi blog a partir de ahora.

-Pato- dijo...

Tu poesía tiene originalidad y frescura todo el tiempo.

Te felicito Laura!
Besos.

Eleme dijo...

LLevas el mar donde quieras, que bonito es eso, saber guardar lo apreciado. Muchas gracias por tu comentario en mi blog, lo necesitaba.

ana sáenz dijo...

el aroma del mar tiene la esencia de la brisa, de la sal, de momentos cómplices y también como no, de las ausencias

un abrazo

TriniReina dijo...

Oye, que me has dado una idea, lo malo es que mi piso es un segundo y no hay manera, a lo más que llegan mis ojos es a la piscina de enfrente, donde, por supuesto, al ser privada, tengo prohibida la entrada.

Esos agentes no tienen ni imaginación ni piedad:);)

Besos

carmen jiménez dijo...

Un poema bien armado, sí señora, uno de esos que te hacen oler la sal desde el mismísimo centro de la tierra, donde el deseo te acerca con apremio a la orilla del mar.
Chapó.
Un beso.

carmen jiménez dijo...

Un poema bien armado, sí señora, uno de esos que te hacen oler la sal desde el mismísimo centro de la tierra, donde el deseo te acerca con apremio a la orilla del mar.
Chapó.
Un beso.

Mayde Molina dijo...

Caramba, vaya tela con los señores polizontes, menudos son... jja...
La próxima vez que tengas tantas ganas de mar, te pillas uno de esos trenes ultra rápidos y te vienes para acá :)
besos

Meri Pas Blanquer dijo...

A menudo se puede sentir, oler, mojarse incluso, cerrando los ojos...y escuchando ese mar añorado.