31/8/10

Rodando

De pequeños jugábamos a rodar
por la hierba suave y mullida de una ladera.

Nuestros cuerpos flexibles y  diminutos
cogían poco a poco velocidades de vértigo
y el camino acababa - casi siempre-
en el tronco de un árbol impertinente.

Todo era risa. El comienzo, el camino,
y la parada imprevista con su moratón,
que exhibíamos alegres en la bañera.

Ahora nos empeñamos en seguir rodando,
unas veces hacia arriba, impulsados por ilusiones,
otras hacia abajo, las más linealmente en la rutina...
y a menudo encontramos bosques enteros
que intentan ( y a veces consiguen) detenernos.

Y tenemos que aprender a reír con el niño
que guardamos aún en lo más profundo de nosotros.

10 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Donde estará mi niño?
Ya me gustaría encontrarlo.

Besos.

Juan Francisco dijo...

Hola Laura... ¡cuanto hemos disfrutado dando volteretas como esas que dices! Como decía Gabriel y Galán... "... ¡que tiempos aquellos que pué que no guervan...!". Bueno, amiga mía ya estoy en la brecha. Hasta las proximas vacaciones, que por cierto, ya me falta un día menos para que lleguen. Te dejo un abrazo grande y mí cariño.

Soy beatriz dijo...

Hola Lau, Que bello texto, cuanta pureza, nostalgia y también realidad.
Una buena conjunción de todos esos condimentos.
Mi niña aún juega, ya no le da el cuerpo para rodar por el cesped, por eso ahora rueda entre letras y jaja más de una vez se encuentra con algún márgen impertintente que la detiene.

Me encantó.
Te mando un fuerte abrazo!!!

-Pato- dijo...

Yo me encontré hace un tiempo atrás con uno de esos bosques y quien me ayudo a encontrar el claro, fue la niña que tenía viva muy dentro de mi, asustada y todo fue ella quien me llevó al claro de luz.

Precioso poema.

Besos y niños :)

TriniReina dijo...

Al menos tenemos esa defensa...
Aquel niño que fuimos.

Besos

Ana Galindo dijo...

Ahora nos gustaría a todos sortear los problemas con la misma creatividad y soltura como cuando de niños tropezábamos con el árbol que se ponía delante nuestra.
Saludos, Ana

Anónimo dijo...

Da gusto la frescura que emana tu poema y me hace pensar que si me lo propusiera podría seguir rodando,pero con un poco más de cuidado, para que el choque con el árbol fuera más suave pues ya no estamos para muchos golpes y con la experiencia adquirida sortearlo.Besos.R.L.

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho tu poesia, los que ya somos tan mayores como yo nos cuesta encontrar a la niña que tenia dentro. Un cariñoso abrazo. Sole de Zaragoza

Mistral dijo...

Es cierto Laura, aunque no hay bosque que pueda detenernos de forma definitiva, mientras rodemos con una mínima ilusión.
Me encantó leerte.

...Gracias

Cecy dijo...

Laura me trae recuerdo de mi infancia.
Cuando jugabamos con mi hermano mayor.
Ese niño que llevamos dentro todavia me salva de los dias nublados.

Un gran abrazo.