9/9/10

A qué sabe

Con esta soledad
acompañada
me vas matando
lentamente,
como si disfrutaras
del gozo de tu tortura
injusta y cruel.

Mis ojos duermen
en el cielo oscuro
que viste tu noche
y le pido en bajito
a la luna - mi luna-
que me lleve lejos,
a brindarme desnuda ,
frágil pero firme,
llena de amor,
hasta que vuelvas.

No hay reloj que soporte
                tanto silencio;
no lo hubo antes
           soportando tu ira.

No deja de dolerme
el estrenduoso eco
que producen  los pasos
de la soledad en el alma.

Aquí llega el invierno
demasiado a menudo
y me pilla de improviso
sin abrigo para abordarlo.

Con la sal que despido
te hago una estatua
para que recuerdes
-si es que recuerdas-
a qué sabe el olvido.

18 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

De lo mejor, Laura. Potente, construido... de lo mejor.

TORO SALVAJE dijo...

La estrofa final además de un broche magnífico es un poema por si sola.

Besos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

No te dejes convertir en una estatua de sal... el mundo sigue siendo apetecible...

Saludos y un abrazo.

Lobo dijo...

Que bonito, lo sentí muy profundamente, las expresiones fluyen suavemente como las ondas que forma una piedra al caer en un lago tranquilo.

Te felicito, sigue escribiendo así.

eloy dijo...

¡Qué tristeza tan bonita! Tan liviana y tan profunda a la vez.
Me quedo un rato más a pasear por tus poemas desanclados.

besos

eloy

lemaki dijo...

Todo se vuelve pequeño cuando nos habita el dolor
y todo y todos se alejan
mientras la distancia se nos impone como la soledad
como la ausencia
como una muerte.

Javier Espada

Siempre que la soledad sea acompañada la pérdida de afecto y cariño será más llevadera.

saludos.

lemaki dijo...

Todo se vuelve pequeño cuando nos habita el dolor
y todo y todos se alejan
mientras la distancia se nos impone como la soledad
como la ausencia
como una muerte.

Javier Espada

Siempre que la soledad sea acompañada la pérdida de afecto y cariño será más llevadera.

saludos.

Mistral dijo...

Duele, Laura, duele esa soledad y ese silemcio

Un abrazo con el corazón

Noray dijo...

Cuando uno lee algo tan bello como esto, aunque al hacerlo duela el alma, sólo queda guardar silencio, disfrutar...

... y continuar aprendiendo.



Un abrazo.

Cecy dijo...

Pedazo de poema.
Se te mete en la piel.
Y te trae esas cosas del olvido.

Precioso.

Fuerte abrazo Laura.

Pluma Roja dijo...

Como siempre Laura, bello poema. Mis respetos.

Saludos cordiales.

TriniReina dijo...

El olvido tiene esas: que se olvida todo, hasta el sabor. Claro que, también, hay quien olvida olvidar.

Es un poema Magnifico, Laura. Para mi espíritu de hoy, de lo mejor que te he leído.
Enhorabuena

Besos

MURIOLAMAGIA dijo...

Querida Laura...el dolor y eso que tu denominas"la soledad acompañada... uno conoce y ha sentido sus terribles arañazos y es entonces cuando al alma se le cae un mundo de tristeza porque uno conoce profundamente lo que duele eso.
Y tiene razón cielo "no hay reloj que soporte tanto silencio.." Tus lagrimas tendrian que servir para aliviar tu alma porque tu corazón si recuerda y de que forma..."...a que sabe el olvido".


Mi mejor sonrisa para ti

Ian Welden dijo...

Como siempre me has impresionado por la fuerza de tus palabras y la magia cautivadora de tus imágenes.

Quizás el verdadero amor sea la total falta de soleded y de miedo.

Abrazos desde Dinamarca,

Ian.

Javier dijo...

"No deja de dolerme
el estrenduoso eco
que producen los pasos
de la soledad en el alma."

La soledad, esa amiga serena y triste que nos acompaña cuando todo está perdido.
La soledad, un soplo en el aire.

Bello poema. Hermoso.

Saludos. Y más que nunca armonía.

MiLaGroS dijo...

Preciosisimo, ptreciosisimo. Ese final me encanta. Muchos besos.

MiLaGroS dijo...

Preciosisimo, ptreciosisimo. Ese final me encanta. Muchos besos.

bixen dijo...

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Pablo Neruda