24/5/11

La escuela de los otros

Miedo.
La pizarra, un ogro verde
devorador de creatividad.

Nervios.
El ocho tan bien hecho
es la correa inmutable
de tu padre
y el signo de la suma
una antigua cicatriz.

Ansiedad.
Estudiar una y otra vez
cómo morirse rápido
cuándo, dónde...
Que no haya fallos.

Rutina.
El día de rodillas
es la prolongación
del ruego por no ser.

La regla duele mucho menos
que la vida.

Tristeza.
Maestro ciego,
que sabe mucho
pero no sabe nada.

Lo que no mata,
esculpe corazas.

34 comentarios:

Marisa dijo...

No es esa la coraza
con la que quisiéramos
ver la vida.

Mil besos

Maritza dijo...

Describes una rigidez que estresa,opaca y entristece por si sola; el eterno mecanismo del rigor por "cumplir" desde la niñez, que tanto mata esta época en que no se ven sentidos claros (porque no se puede) a todo lo que se hace y mucho menos los verás en condiciones de violencia como las que describes.

Me parte el alma tu poema.
Es fuertísimo.

Abrazos desde Chile.

Noelia Palma dijo...

me pregunto qué queda detrás de la coraza!

besotes Lau!

Charcos dijo...

esas corazas luego acompañan toda la vida... que injusto

el poema estremece

besicos

Mayte Freire dijo...

Es triste tu poema. Pero hablando de su estructura y de su forma, me ha gustado como le has dado ritmo: el miedo, los nervios, la ansiedad, la rutina y la tristeza.
Las imágenes se desprenden de tus versos de una manera dura: las cicatrices, la disciplina, y esa horrible rutina que describes tan bien "el día de rodillas..." y un cierre claro y contundente, lo que no nos mata, nos hace más fuertes. Todos ocultamos quienes somos realmente tras esa coraza que esculpimos hasta el final de nuestros días.
Muchas gracias por tu poema.

TORO SALVAJE dijo...

La escuela puede ser un templo.
O mejor, debería serlo.

Y uno una sala de tortura.
Para todos. Profesor incluido.

Besos.

Jorge Torres Daudet dijo...

Seguro que no practicas esos errores que denuncias.
Más besos.

Edurne dijo...

Bueno, ya es la octava vez que intento publicar este comentario!
Blogger ha vuelto a las andadas y nos está tocando las narices con no dejar publicar comentarios con nuestras cuentas de Google!
A ver si como Anónimos o sólo con el Nombre... nos deja!

Pues decía yo, querida Laura, hace ya un montón de horas, cuando has publicado estas palabras tan potentes y contundentes, que ante semejante realidad, me era imposible decir ni añadir nada, que tan sólo me quedaba aplaudir... y eso es lo que hago: aplaudo!

Y ahora te mando el beso inicial, multiplicado por ocho!
;)

Edu dijo...

De todos creo que la rutina es el peor, puede ser que me equivoque pero a ese le tengo panico.
Saludos, Edu

arena dijo...

algunas de esas escuelas aún siguen abiertas y dentro hay personas que se estremecen

un fuerte abrazo

Juan Risueño dijo...

Un chico valiente, templado, activo, triste o alegre ya tiene la coraza que necesita contra todo, y contra todos.
en los otros, en cambio, todo son fantasmas y engarrotada personalidad.

Yo sé algo de eso, Laura, crié una coraza que no la aplastaría un tanque sólo con capas y capas de miedos.

Gran poema. Un beso

Marcos Callau dijo...

Buenas tardes, Laura. Me ha gustado mucho tu definición de tristeza en este poema tuyo, otro acierto. Un placer leerte al atardecer. Besos.

Pluma Roja dijo...

Preciosa rutina de un maestro creativo. Muchos besos.

Pato dijo...

Lo que no mata te hace mas fuerte no?

Yo creo que vos sos una buena maestra y tus alumnos deben quererte mucho y han de recordarte, con seguridad tu pizarrón verde muchas veces abre paso a la creatividad.

Besos.

Noray dijo...

Lo verdaderamente triste y terrible, querida amiga, es que todavía quedan abiertas escuelas como esas en este mundo.


Un fuerte abrazo.

Amelia Díaz dijo...

Lo malo es que hemos pasado de llevar las corazas de niños a tener que llevarlas los profesores.

Tu poema, impecable, mi queridísima trilli.

Besos!!!!!!!!!!

Videos de Golpes dijo...

buen poema :)

Abuela Ciber dijo...

Te expresas y mi corazoncito de estremece y.... vuela hacia la libertad.

Cariños

Taty Cascada dijo...

Temo al daño de la creatividad, al estudio por medio de reglas e imposiciones, sin mediar la inteligencia y capacidad del alumno.
Un beso, felicito tu Blog.

Manuel dijo...

Querida Laura: coincido con Mayte encuanto a la estructura de tu poema. Me ha gustado mucho; el tirmo va creciendo a medida que las imágenes se hacen más intensas.

Encuanto al contenido, supongo que los lectores más jóvenes no han vivido ese tiempo de los castigos en la escuela; el tiempo de la angustia que te atenazaba cuando ibas al cole sin haber hecho los deberes. Más que el dolor se utilizaba la humillación. Y te lo dice alguien que gozó de un maestro sensato y de una escuela en la que no había castigos físicos. Pero muchos de mis amigos de la infancia si los soportaron.

Salvado este problema, que espero jamás se repita, ojalá regresaramos a la enseñanza de entonces. He impartido clases particulares durante bastante tiempo para poder mantenerme. La última vez que intenté ayudar a laguien con las matemáticas, un chico de 15 años, me dí cuenta de que era imposible. Carecía de los conocimientos más elementales.

Un beso.

TriniReina dijo...

Este poema me ha causado, primero, desazón y luego terror. Bueno, lo que dice el poema, lo que intuyo, lo que late en el verso.

Sí, una coraza de triple capa. No me extraña.

Besos

rubén lapuente dijo...

Retazos de una escuela del miedo que sigue en la memoria.Que no nos dejó ser niños del todo.
Un beso

Ian Welden dijo...

Querida Laura, me has impresionado y me has recordado que yo muchas veces veía al mundo así cuando era colegial.
Ahora que soy viejo el mundo sigue siendo así.
Pero en realidad debo conversar que adoro éste mundo nuestro.
Es el mejor mundo que he tenido.

Un abrazo primaveral,

Ian.

Ricardo Miñana dijo...

Has detallado precisamente tal como eran las aulas en antaño, mucha
disciplina, mucho palo y mucho miedo.
que tengas una feliz semana.
un abrazo.

Leonel Licea dijo...

No conocí ese tipo de escuelas, después de leer tu poema me siento afortunado por ello, pero leyendo tus versos, no es difícil imaginar que infierno sea aprender de esa manera. Me haces pensar siempre, Laura, y no es poco.
Un abrazo fuerte.
Leo

Ian Welden dijo...

Laura, se me olvidó decirte que éste poema es genial.

Abrazos,

Ian.

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Interesante propuesta creativa.
Un gran abrazo.

flamel dijo...

Tan genial como triste...



Besos
Luis

Liliana G. dijo...

Versos fuertes los de hoy, Lauri, casi golpeando a la metáfora, echándole en cara "aquella" escuela que afortunadamente ha quedado perdida entre los laberintos del tiempo.
Nunca más eso de "la letra con sangre entra", la letra tiene que entrar con la caricia de lo bueno.

Besotes, reina ;)

Esilleviana dijo...

La vida es equiparable a superar una execrable oposición?
jaja.

Tus palabras siempre dando en la diana.
:)

un saludo

Elvira Daudet dijo...

Querida Laura:

Te había dejado un comentario, pero todavía algunos se me escapan vivos. Y repito, disciplinadamente, como alumna que fui de una educación basada en el lema: "la letra con sangre entra".

Por increible que parezca, muchos niños de hoy siguen sometidos a los castigos físicos, no sólo en la escuela sino en su propio hogar. Su débil coraza no les protegerá del daño irremediable que les quedará grabado por dentro para siempre.

¿Recuerdas que tienes una cita conmigo el 1 de junio, a las 20 horas, en el Ateneo?
Besos con perlas de lluvia
Elvira

elisa...lichazul dijo...

me recordaste a mi profesora de básica, ella nos levantaba de las patillas de un solo jalón
y de otro que nos hacía poner las manos para los reglazos si fallabamos con las tablas de multiplicar

menos mal que ya esas prácticas no son permitidas
ahora son los alumnos los que agreden , esto va de mal en peor.


besitos y feliz fin de semana Laura:)

José Ramón dijo...

Laura interesante sus escritos gran mensaje gracias por su visita.
Un cordial saludo desde…
Abstracción textos y Reflexión que está de fiesta.

Javier dijo...

Pues sí, lo que no mata nos hace fuertes.
Pero en ocasiones produce tanto dolor que sangramos por dentro y tratamos de disimular.

Saludos.