12/2/12

Silencio

Silencio.

Silencio en todas partes,
devorando la noche.

Silencio entre los coches,
en la carretera,
en los garajes.

Silencio en la plaza
donde se fraguan
gestas y duelos.

Silencio en el empinado
camino rural
que lleva a ninguna parte.

Silencio en nuestro parque:
mudas las hojas muertas
muda la vida ausente.

Dentro de mí,
llora la Palabra.

39 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Que dos versos finales Laura!!!

Eres muy grande.

Besos.

Jesús Arroyo dijo...

Querida Laura:
Uno no puede silenciarse ante tanto verso maravilloso.
Un beso, guapa.

Amig@mi@ dijo...

Precioso, Laura.
A veces el silencio se hace escuchar con esa bella voz que sólo él posee...
Un abrazo

Bosón de Higgs dijo...

Es verdad que el silencio puede ser muy bello algunas veces pero en este caso puede ser aterrador.Saca las palabras de tu interior por mucho que lloren,no dejes que el silencio las ahogue.Muchos besos Laura.

Pluma Roja dijo...

Bello poema, especialmente bellos los dos últimos versos.

Todo se une a un fin acelerado.

Besos.

Osvaldo Rene Alberto dijo...

Cuando ese silencio nos envuelve, es porque espera nuestro grito, nuestro interno, tiene que poner luz a tanta sombra.
Hermoso Laura.
Un beso

Lembranza dijo...

Laura, el poema es una preciosidad, y el último verso demoledor.
"Dentro de mí,
llora la Palabra".
Que broten las palabras, que nadie las haga callar. Besos

Amando Carabias María dijo...

El final es maravilloso. Es lo mismo que yo siento

Manuel dijo...

Querida Laura: yo quisiera que el silencio recobrase su identidad, que dejase de ser esa imagen de mordaza que el hombre ha inventado y recuperase la fuerza que da al espíritu de los seres.

Por eso te pido que la Palabra, tu palabra, salga a raudales, que no llore en ningún rincón, que se abra al universo que la espera.

Gracias por tu hermoso poema. Un beso.

Gizela dijo...

Precioso poetiza!!!
Profundo y resulto magistralmente, con esos dos últimos versos
Todo un poemazo!!!!
Besotes y linda semana!

Juan Risueño dijo...

Hay momentos, es cierto, que imponen silencios. Y lágrimas. Pero pronto hay que secar esos ojos...continuar viviendo...diciendo...
Es lo nuestro.

Un abrazo Laura

Isabel Martínez Barquero dijo...

Precioso, sentido, emocionante.
Ese silencio que lleva a que, en tu interior, lloren las palabras, lo siento como un azote que no es respondido por un grito, por una protesta. Pero puede sugerir otras muchas cosas, es lo maravilloso de este poema.
Un beso, Laura.

Lapislazuli dijo...

Querida Laura, maravilloso Silencio, cuyo broche son las ultimas letras
Un abrazo

Gustavo dijo...

Que interesante estos versos. Cuanta profundidad.
Cuantos silencios, cuantas sombras, cuanta tierra yerma, cuantos grises, cuanta neblina.
Pero hay que tratar de salir de todo eso. Encender una chispa que pueda alumbrarnos el camino, gritar lo mas fuerte que podamos para que otra voz pueda oirnos. Por mas que el cielo este cargado de nubes siempre habra un hueco por donde se puedan filtrar los rayos del sol.
Te mando un abrazo y que tengas buena semana. Chau

Noris Capin dijo...

El silencio, sentencia del alma. Aunque, algunas veces, el silencio
habla las palabras.
Me gusto mucho tu blog. Saludos desde el silencio de la noche.
Un abrazo,

Chogüi dijo...

Preciosos versos, dentro de mi, lloran las palabras; que siga el silencia mientras no callen tus palabras y escribas esos lindos versos, estimada Laura.
Grato visitar tu blog.

Abrazos.

TriniReina dijo...

El final del poema es magnifico, siéndolo todo el completo.

Hay veces que el silencio se apodera de todo. Me ha recordado unos versos de la Pizarnik que dicen "Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro".

Besos y palabras. Porque a veces, sólo nos queda eso:palabras...y si nos la quitan...

Mercedes Ridocci dijo...

Silencio fuera mientras la palabra llora dentro de ti.
Me ha encantado.

Un abrazo.
Mercedes.

enletrasarte(Omar) dijo...

llora la palabra, pero no en silencio
saludos

luismi dijo...

los versos finales levantan el poema, que diría Enrique Gracia.
Felicidades de nuevo.
Un besazo

Anónimo dijo...

Que linda manera de decir las cosas, a veces los silencios dicen tantas cosas. Un beso muy fuerte,de Sole

José Manuel dijo...

Que el silencio no se apodere de tí. que la palabra fluya como un manatial desde tu interior, aúnque sólo nos quede la palabra.

Besos

Rosa dijo...

Tenemos la palabra siempre dispuesta a romper silencios injustos corazón... Y así la tuya salta en los últimos versos con la fuerza de una boomerang, pero sin retorno, para que al escuche todo aquél que sepa.

Que lujo tenerte cerca y leerte.

UN besazo

Saudades8 dijo...

Hay silencios que todo lo dicen, en esos momentos de calma cuando tanto a nuestro alrededor duerme es cuando se expanden los sentimientos que gritan y arrinconan al silencio.

Precioso Laura.

Betty Mtz Compeán dijo...

Hay momentos en que es bueno el silencio, pero otros en que es urgente la palabra.
Abrazos.

Cita dijo...

Tu poema me recuerda al sentimiento que se hace latente cuando quieres escribir y no puedes, cuando no tienes inspiración para crear pero si tienes ganas. En esos momentos incluso dudas de si la pasión por la escritura es sólo una moda o algo pasajero. Pero no hay que alarmarse, las musas siempre vuelven, pero cuando ellas quieren, nos son de nadie.
Besos
Cita

Oréadas dijo...

Precioso, y si llora la palabra imagino como andará de llanto el corazón.
Besitos.
Pd: Gracias por tu comentario :-) te añadí a facebook

Carmen dijo...

Silencio en mi interior para escuchar tus bonitos versos de sosiego, calma y reposo que me recuerdan al invierno de la vida,que por el frío nos obliga a refugiarnos al calor de algún fuego y aguantar hasta que vuelve a llegar de nuevo la primavera.
un saludo.

Carmen dijo...

Silencio en mi interior para escuchar tus bonitos versos de sosiego, calma y reposo que me recuerdan al invierno de la vida,que por el frío nos obliga a refugiarnos al calor de algún fuego y aguantar hasta que vuelve a llegar de nuevo la primavera.
un saludo.

Narci dijo...

Qué triste es el silencio cuando las palabras lloran sin llegar a nacer.

Besos

Anónimo dijo...

No hay silencio que pueda con los buenos recuerdos.

Leonel Licea dijo...

Déjalas salir, como haces siempre, Laura, no permitas que el silencio te acalle.
Un abrazo fuerte y un beso.
Leo

Luis Madrigal Tascón dijo...

Mi querida amiga: A través del Blog de MAN, y como casi siempre sucede de forma totalmente casual, he dado con tus poemas. Este que me atrevo a comentar, si no lo he entendido mal, sin duda tiene que ser, conforme a tu lema, de los que no escribes, sino de los que se escriben solos dentro de ti. Esa Palabra, con mayúscula, obedece a una mala traducción. En realidad, mucho más exacto que "Palabra" (Verbo) debió decirse "Logos". Y eso explica, sobre todo en estos momentos, por cerca o lejos se tienda la mirada, que llore. La Palabra, siempre llora dentro de nosotros. Como tus poemas se escriben solos dentro de ti. Me interesará mucho explorar tu Blog, que, con tu permiso, me propongo seguir desde este mismo momento. Mi más cordial saludo. Luis Madrigal.-

Francisca Quintana Vega dijo...

Hola, Laura. He encontrado tu blog y me ha gustado.Te sigo. Mi cordial saludo.

Edurne dijo...

A mí también s eme silencian la spalabras, porque esos dos últimos versos... te dejan muda!

Genial cómo has expresado el silencio, no sólo el físico...!

Un abrazote enorme, compi, y no dejes de escribir, ni te quedes calladita, eh!!!
;)

Maria Sanguesa dijo...

El silencio, aunque duela, es un buen aliado para los poetas y hace que las palabras que nos lloran por dentro, afloren en poemas tan hermosos como este que has sabido construir con tanta sensibilidad como dolor.Has conseguido que encuentren eco en quienes te leemos, y has hecho que nos emocionemos. Un beso enorme.

© Amaya Martín dijo...

La palabra que llora dentro termina gritando fuera y destierra al silencio para siempre
Magnífico!

María García Zambrano dijo...

¡Qué buen poema Laura! ¡Enhorabuena y suscribo los comentarios!
Beso
María

Otto dijo...

Se nota que estás llena de palabras, no hay más que mirarte las manos.
Esas manos que callan para blandir silencios conmemorables.