17/3/13

Cuando el azul caduca

                                                            ( Foto de la red)

De repente...

es mi casa mil ladrillos esparcidos,
un jardín que se ha hecho selva en el invierno.

Las campanas suenan lejos despiadadas;
en el aire las promesas son de humo.

Un calendario nuevo adorna tus ojos
mientras se fragua la muerte en mis entrañas.

De repente...

cae el mundo y en el golpe se hace añicos
contra el suelo que dejó de ser alfombra.

Las palabras han perdido su sentido;
las miradas han perdido transparencia.

Lo peor de darse cuenta de las cosas
es que ocurre cuando no tienen remedio.

18 comentarios:

Saudades8 dijo...

Dos mundos encerrados entre paredes, cerca pero cada vez más lejanos.

Besos,

Fina Tizón dijo...

Versos que describen un enfrentamiento entre noche y amanecer. Solo es cuestión de quien gana la batalla, ¿o acaso alguien la ganó ya?

Un abrazo, Laura

kanet dijo...

Muchas veces las cosas llegan cuando menos te las esperas y de la forma más rockanbolesca.
Se arman batallas interiores que no siempre son comprendidas y a veces ni aceptadas, pero ahí están y en cierta manera son una forma de hacernos ver que estamos vivos.
Te deseo una feliz semana preciosa mía, besitos azules a manos llenas, muassssssssss♥

Abuela Ciber dijo...

Arrastra leerte a seguir haciendolo

dices "las miradas han perdido transparencia"

se ven en los seres hoy dia al comprobar su equivocación.

Cariños

Rafael dijo...

...Y también que todo sucede "de repente", cuando menos lo esperamos.
Un abrazo y feliz comienzo de semana.

Maruja dijo...

"De repente" se acaba el amor a veces sin apenas darnos cuenta. Muy bello amiga un beso grande.

MAJECARMU dijo...

Laura,tu poema puede tener varias interpretaciones...A veces vemos que el mundo cae poco a poco y nos sentimos confundidos,porque ese mundo es nuestro interior,que ya no cree,ni confía,ni espera en los ojos que nos miran...
Mi felicitación por esa profundidad y maestría en tus versos,amiga.
Mi abrazo grande y feliz semana.
M.Jesús

TriniReina dijo...

Y, una vez llegado a ese punto, a ese sin remedio, el comprender sólo provoca dolor Dolor o, un más o menos forzado, recomienzo.

triste queda la casa en esa selva de nadie.

Besos

Manuel dijo...

La vida sin almohadones, sin chichonera, a pelo.

Tus versos son los que no pierden sentido nunca, en esa búsqueda constante de sinceridad.

Me ha gustado mucho. Un beso.

Ángeles Medina dijo...

Un poema triste, donde la realidad se muestra tosca y casi cruel...
Cuando se despierta...Sólo queda continuar :)
Un abrazo azul, amiga

Edurne dijo...

A mí me parece un poema inmenso el que nos has regalado...
Lo triste de esa con(s)ciencia es saber que lo sabemos y no poder remediarlo, o no querer, o no saber cómo remediarlo...
Somos tan complejos!

Besotes, compa, y ánimo que ya queda menos!
;)

Rosa dijo...

Uno se libera de la tristeza cuando acepta que ya no tiene remedio. Ese es justo el momento de dejar de mirar atrás y empezar de nuevo, como empiezas tú, mi querida poeta, cada día con nuevos versos y haces que nos sintamos más vivos, cada vez que los leemos.

Un abrazo enorme corazón

carmen jiménez dijo...

Parece que ocurriera de repente, pero la manzana cae cuando está madura. De repente. Un poema maravilloso. Cada verso puede verse con los ojos y hace diana en el mismo centro del corazón. Hace tiempo que me di cuenta de que soy adicta a tu poesía y ya no tiene remedio.
Un beso con abrazo incluido.

María Socorro Luis dijo...


Precioso Laura, de los buenos buenos.

...y de pronto ocurre y no hay remedio

Besos, linda

José Manuel dijo...

Si no dejamos de mirar el retrovisor de la vida, cuando nos vayamos a dar cuenta la realidad nos dará en las narices.

Besos

Narci M. Ventanas dijo...

Y qué duro abrir los ojos y ver que nuestro mundo se ha esfumado o está en ruinas.

Bello poema, pero triste, muy triste.

Besos

Carver dijo...

Cierto :-) las cosas, a veces, no tienen remedio.

Sneyder C. A. dijo...

Es duro ver a veces la realidad que nos deprime....pero tengamos amplitud de miras para no sentirnos sumidos en ese laberinto que parece no tener fin...

Un cálido abrazo Laura