9/7/13

Hachazos

 ( Foto de la red)

Ha llegado el momento
de romper con hachazos
los muros viejos
y descubrir caminos
ancentrales, ocultos
tras la hiedra salvaje
de un jardín descuidado.

La noche sólo ocupa
algunas horas
y el Sol seguirá siendo
el astro rey
inexorable y claro,
profundamente cierto,
sin dilaciones.

Aunque no lo parezca,
aunque ahora el silencio
se apodere de todo
y se ahogue en los ojos,
aunque el río no sepa
que su agua da vida,
nos espera un nosotros.

Un nosotros desnudo
que se irá definiendo
donde quizá no estemos,
donde no queda margen
para vivir pasados,
donde somos los otros:
los nuevos inquilinos
de nuestra propia casa.

6 comentarios:

Rafael dijo...

Hay que romper con muchas cosas para limpiar el alma y dejar atrás aquello que entorpece y dificulta.
Un abrazo y lindo día.

Otto dijo...

esos caminos ancestrales, a veces son un sencillo círculo que no hemos terminado de completar. En otras ocasiones, como en el jardín de los senderos que se bifurcan, los vamos construyendo a base de decisiones armados con las hachas del destino
en la invención de un nuevo día, en la búsqueda amable de una nueva sonrisa.

andré de ártabro dijo...

Y en ese nosotros estás tú, con un brillo especial a medida que te internas por nuevos caminos donde te necesitamos.
Besos

José Manuel dijo...

Despues de la tormenta siempre vuelve a lucir el sol, y hay que estar ahí para verlo.

Besos

PMPilar dijo...

El claror no traiciona jamás si al sol se le antoja...
Menos, 'la estancia hipotética donde poder ser un poco los otros:
los nuevos inquilinos'
Quiero ser de nuevo inquilina sin temor a desahucio.

¡Y que perdure la luz, la luz, la luz!

Abrazos

Solina dijo...

Mi más sincera felicitación
por tu poema, por la finura
con la que plasmaste,
tus sentimientos en tu cierta y
extensa inspiración que hubiera
querido no se acabe.

Te dejo un abrazo y un ramillete
de esperanzas blancas.