26/9/15

Las estúpidas propiedades del cristal

 
( Imagen tomada de la red)
 
 
Pasa el tiempo lentamente y yo no olvido.
Los cristales en mi piel aún los siento
en las noches de silencios implacables.
 
Pasa el tiempo y no es la ira la que enciende
las palabras que más duelen si las digo;
es el peso de la voz de la distancia,
de la más pura razón incuestionable:
"Los cristales, si se rompen, no regresan".
 
Me entristezco en la torpeza de mis pasos,
cuando el tiempo que dolió entra en mi ahora
y me llena de palabras tan ajenas
a ese yo que siempre fui y ser no sabe.
 
Incapaz de hacer futuros en mi vida,
sólo puedo disfrutar de los instantes
y  es así como camino: en el presente.
 
No me pidas que conjugue en otro tiempo;
he olvidado cómo hacerlo sin dañarme:
y romper lo roto... es muerte es asegurada.
 
©  Laura Caro

6 comentarios:

Marinel dijo...

Es difícil, por no decir imposible, recomponer lo tan resquebrajado...
Aún así, hay que recoger la rotura y seguir avanzando.
Aunque triste, es muy hermoso el poema.
Besos.

Rafael dijo...

Siempre se recuerdan los cristales rotos.
Un abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Que buen poema...
El pasado está roto y el futuro quizás no llegue jamás.
Nos queda el sucio presente.

Abuela Ciber dijo...

Pase a visitarte y desearte que esta semana disfrutes plenamente a los que amas

Cariños

Amando García Nuño dijo...

Esos añicos de vivir...(Cristales invisibles/ que anuncian el final de la partida) creo que escribí una vez. Transmites con intensidad esa atmósfera.
Por cierto, después del futuro, presente y pasado, se puede probar con el condicional: es, posiblemente, el tiempo del conocimiento.
Abrazos, siempre

María Socorro Luis dijo...


Que hermoso poema, Laurita. Profundo y directo que llega como un rayo de luz. Impecable medida y ritmo.

Abrazosdeotoño