18/7/17

Nada me turba ( o eso quisiera yo)


Paso de ser una víctima
de mi propia historia,
paso de cavar mi tumba 
antes de morirme.

Paso de ser -por azar o destino-
la princesa destronada,
la mujer infravalorada,
la trabajadora explotada,
la corredora que hace tiempo que no gana,
la actriz que perdió su papel,
la madre incomprendida
o la jugadora con gafe.

Las cosas pasan porque sí,
para hacernos más fuertes
y descubrir que hay piedra
bajo nuestro corazón blandito
de infancias de Disney,
que no somos sino rocas
que talla la existencia poco a poco.

Y una vez sabes que tienes piedra
bajo el temblor de la mirada,
nada te turba,
 nada te hunde 
y amas
de forma apasionada y salvaje la vida.


6 comentarios:

Gustavo Figueroa Velásquez dijo...

Aprender a conocernos a nosotros mismos es la base fundamental, pienso, para poder aceptarnos como somos, que somos de cal y de arena, de un día si y otro no, de amor y dolor...somos seres humanos y no hay nada que hacer.
Laura, me gustó tu poema!!!
Saludos.

Rafael dijo...

Hay piedra, pero especial, no lo dudes.
Un abrazo.

José Manuel dijo...

La dureza de la piedra, a fuerza de vida, pero por dentro el corazón sigue blandito aunque creamos lo contrario...nos ponemos tiernos en el momento menos esperado.

Besos

Edurne dijo...

¡Y qué razón tienen tus palabras, querida Laura!
Somos rocas, aunque no lo queramos ver. ¡Rocas!

Un beso grande, compi.
;)

Poetiza dijo...

Si..cierto...somos rocas....pero aparentamos lo contrario muchas veces....saludos....lindo leerte.

Jose Antonio Azpeitia Garcia dijo...

Muy bello....gracias por tu poesía....Azpeitia