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11/4/23

A ésa






A esa lágrima impotente
que se escapa silenciosa,
la que pare la injusticia,
la que escupe la tristeza,
la que explota en la certeza
de saberse vaporosa...

A esa lágrima secreta
que se queda en la mejilla,
la perdida, la ignorada,
la que no sabe ser lágrima
y se queda en un conato,
la que nunca será historia
y que casi no es consuelo...

A ésa, le rindo homenaje.

30/12/20

Tensión existencial

                                 



Dejarse abrir con miedo,
exponer la cosecha
al expolio pactado
y enterrarse de nuevo,

canturrear por inercia,
reírse por costumbre,
tejerse con esparto
los pañuelos al cuello
y lamer los olvidos
cuando nadie nos mira.

 Y fingirse despierta
para seguir soñando
con los ojos abiertos
los futuros que aborta.

                              © Laura Caro Pardo

22/7/20

Como una perdiz


( Imagen de la red)


Voy bañando de risas las baldosas
que llevan a mis pies a su destino:
las blancas son el agua y no se pisan;
las verdes, una a una, las alcanzo.

Mis boca tararea una estrofilla
que acabo de inventar esa mañana
de esas que vienen solas, se te instalan
y tienes que escribir en cuanto llegues.

El viento se ha atrevido a ser grosero
y levanta mi falda mientras salto,
pero nada me importa en ese instante
en el que llevo luz a borbotones.

El hombre del kiosko me sonríe
pero no sé yo aún de las maldades
que habitan en las mentes retorcidas
y sonrío contenta, y le saludo.

Aún soy una niña y no sospecho
lo que vendrá después y para siempre.

                                                                       © Laura Caro Pardo

17/2/20

Como la vida misma

( Imagen de la red)


Si me dejara llevar por la poesía...
no haría otra cosa que poetizarlo todo:
cada amanecer, la risa, el desayuno a medias,
el camino al trabajo, el autobús, la escuela,
la llamada sorpresa, las confidencias,
las miradas, las manos, los gestos,
los abrazos de oso de mis hijos,
esa mirada cómplice tras el secreto,
el olor de la cena, el baño infantil, los juegos,
el libro abierto en la cara dormida,
el beso ( y en el beso, todos los besos...)

¡Qué pena que la poesía
no me pague la hipoteca!



© Laura Caro Pardo

7/12/19

Desde el avión




Ayer, en el avión, no tuve tiempo
ni siquiera de pensarte,
ni de detener mis manos en tu pelo,
ni de leer las arrugas de tu rostro,
ni de surcar los mares de tu silencio
con mi barco de sonrisas tontas
y de palabras que mueren al nacer
para no naufragar en ti.

Pude por un instante vaciar mi mente
de preguntas y respuestas,
de espejos y cristales rotos,
de tinta y rabia, de lunas inquietas
y paseos solitarios sin destino,
y sentirte allí fuera, en la inmensidad
hecha juguete y miniatura,
sin apreciar nada que no fueras tú mismo.

Ayer, mientras veía el mundo pequeño y redondo
jugué a ser ese mar inmenso que se enlazaba al cielo
con perfecta y mágica armonía.

Durante un tiempo largo las nubes lo taparon todo,
quizá no había nada en realidad debajo
y todo lo que antes conocía como mi mundo
nunca había existido en realidad.

Tu mano cariñosa,
ajena a mi mejilla húmeda,
hizo de mí la misma que ya era.


                           © Laura Caro
                              Abril,  2010

15/11/15

Lejana luz


(Imagen de la red)
 

Me arrastro hasta la puerta con esfuerzo.
Veo una luz azul tras la rendija
y un rayo que atraviesa sin piedad
la cerradura vieja bajo el pomo.
 
Me pesa el cuerpo tanto, que no avanzo
al ritmo que me marcan los relojes.
 
Solía cantar siempre cuando el tiempo
ponía mala cara a mis instantes
y ahuyentar con el canto las tristezas.
 
Pero hoy no tengo voz para elevarla,
ni siquiera me consta que haya lengua
con la que relamer mis sequedades.
 
El tiempo una vez más, me ha derrotado.

© Laura Caro Pardo

6/9/11

Como la vida misma





Si me dejara llevar por la poesía...
no haría otra cosa que poetizarlo todo:
cada amanecer, la risa, el desayuno a medias,
el camino al trabajo, el autobús, la escuela,
la llamada sorpresa, las confidencias,
las miradas, las manos, los gestos,
los abrazos de oso de mis hijos,
esa mirada cómplice tras el secreto,
el olor de la cena, el baño infantil, los juegos,
el libro abierto en la cara dormida,
el beso ( y en el beso, todos los besos...)

¡Qué pena que la poesía
no me pague la hipoteca!

17/10/10

El barrote vil







El mundo exterior es para ti
lo que se ve por tu ventana.

Te sabes de memoria
cada ráfaga de viento
y el recorrido que hará
cada persona que pasa
- y no te ve- por la calle.

Tu pequeño mundo son
setenta metros de  sintasol caduco
en torno a una televisión
que se oye desde lejos
y un pajarito enjaulado
que pía:
     dadme amor y cariño
        dadme amor y cariño
como tú.

Cada día te sorprende
el lento despertar de tu alma
dentro de los barrotes de tu cuerpo
como ese regalo de cumpleaños
                   que no esperas.

Y respiras hondo, desconfiada,
y te tocas el corazón inventándole
un latido que ya no oyes pero
tiene música de orquesta.

Aislada  por ochenta escalones
sin ascensor, y con noventa y muchos
cargados en tu espalda,
las horas del reloj no son exactas
y cualquier coincidencia
entre tu calendario
y ése de propaganda
que cuelga en la pared
es pura casualidad.

Por eso me gusta ir a verte.
Porque me importas.
El brillo inusual que le da
una visita inesperada a tus ojos
no se lo dan los años
cuando te los quitas.

Tienes las manos frías.
En tu mirada acuosa
hace el pasado ecos.
Tu pelo es campo blanco
donde enredar los dedos.
Tu piel lleva las olas
en donde naufragaron
los más duros recuerdos.
Yo te hablo todo el rato
y tú haces que me escuchas.
A veces sólo asientes,
porque no oyes mi voz
pero escuchas mi presencia
y te sonríe el alma
como cuando eras niña.

                                                                                           Poema dedicado a mi abuela en octubre de 2010