29/3/21

Naufragio

 

                                                                    ( Imagen de la red)


Amanece un día más en mi ventana

y un cuchillo de luz atraviesa el cristal

y me habla de pájaros y de monte,

de susurros del viento, de palabras

que se dicen las hojas en el silencio.


Amanece y yo sigo en la misma postura.

Sigo inmóvil y fría. Impasible a la magia.

Una voz me sugiere despertar de mi sueño

pero yo no consigo desafiar al letargo

del castillo lucífugo en que me he convertido.


Me hice adicta al naufragio

 y hoy me siento tormenta.


© Laura Caro Pardo

2021


30/12/20

Tensión existencial

                                 



Dejarse abrir con miedo,
exponer la cosecha
al expolio pactado
y enterrarse de nuevo,

canturrear por inercia,
reírse por costumbre,
tejerse con esparto
los pañuelos al cuello
y lamer los olvidos
cuando nadie nos mira.

 Y fingirse despierta
para seguir soñando
con los ojos abiertos
los futuros que aborta.

                              © Laura Caro Pardo

8/8/20

Lejana luz

                                                


(Imagen de la red)
 

Me arrastro hasta la puerta con esfuerzo.
Veo una luz azul tras la rendija
y un rayo que atraviesa sin piedad
la cerradura vieja bajo el pomo.
 
Me pesa el cuerpo tanto, que no avanzo
al ritmo que me marcan los relojes.
 
Solía cantar siempre cuando el tiempo
ponía mala cara a mis instantes
y ahuyentar con el canto las tristezas.
 
Pero hoy no tengo voz para elevarla,
ni siquiera me consta que haya lengua
con la que relamer mis sequedades.
 
El tiempo una vez más, me ha derrotado.


                                                     © Laura  Caro Pardo

22/7/20

Como una perdiz


( Imagen de la red)


Voy bañando de risas las baldosas
que llevan a mis pies a su destino:
las blancas son el agua y no se pisan;
las verdes, una a una, las alcanzo.

Mis boca tararea una estrofilla
que acabo de inventar esa mañana
de esas que vienen solas, se te instalan
y tienes que escribir en cuanto llegues.

El viento se ha atrevido a ser grosero
y levanta mi falda mientras salto,
pero nada me importa en ese instante
en el que llevo luz a borbotones.

El hombre del kiosko me sonríe
pero no sé yo aún de las maldades
que habitan en las mentes retorcidas
y sonrío contenta, y le saludo.

Aún soy una niña y no sospecho
lo que vendrá después y para siempre.

                                                                       © Laura Caro Pardo

3/4/20

Pensamientos




Me desprendo poco a poco de manías
y me invade la necesidad de abrazos
que no di cuando podía a los que quiero.

¡Me pregunto tantas cosas mientras veo
cómo mueren a mansalva los ancianos,
sin la mano de los suyos en su adiós!

A la muerte se le dan bien las sorpresas
y a cuchillo despedaza corazones
sin piedad , sin medias tintas, sin complejos.

Y me pongo en esa piel de la que vive
todo el día junto al hombre que la humilla...
Y  me cruje el alma. Y  lloro de impotencia.

Y me calzo los zapatos de ese niño,
que hacinado en un cuartucho ya no sabe
cómo hacer para que alguien le comprenda.

Y me pongo tras las gafas del abuelo
confinado y asustado doblemente
al que nadie le pregunta cómo está.

Y me  quedo en los pasillos del desahucio,
en la casa del parado o del enfermo,
donde  todas  las desgracias  se amontonan....

¡Y me siento tan culpable por no ser
esa víctima invisible que  no cuenta
a la hora de decir las estadísticas...!

Y me digo: saldrá bien. Estamos juntos.
Somos otros y este amor que se respira
quedará como una huella para siempre.

( Pero yo no sé muy bien si me lo creo...)


© Laura Caro Pardo
Abril, 2020

28/2/20

Séver la odnum le

 




         salido
El mundo se ha                 de su eje.

Disfrazamos con fiestas terroríficas
nuestras vetustas tradiciones.

Aracne se ha cansado de tejer
y ahora se dedica a jugar a la ruleta rusa.
Heidi quiere ser cabaretera y hacerse
cien operaciones de cirugía estética.
Son contertulios en la caja tonta
personajes rocambolescos y absurdos
que no saben lo que es ese invento
tan extraño del " turno de palabra".

Para cruzar la carretera
hay que tener dinero y teñirse
las ideas del color del semáforo.
Después del sudor, llega la muerte,
si es que la puñetera no te sorprende antes.
¿ Qué era eso de disfrutar
de una merecida jubilación?

Los animales se sienten reyes
en esta nueva selva, con más derechos
para ellos que para los propios humanos.

Es diputada aquella alumna
que suspendía la Lengua Castellana
y hace cola en el INEM esa otra
que terminó dos carreras
( ¿ quién la mandó estudiar,
a la muy tonta?).

A aquel padre cabizbajo
le ha cantado -su hijo de diez-
las cuarenta y las cincuenta...
después de arrearle una bofetada.

Abuelo, aquí ya no cabes,
no me compliques la vida.
Mis nietos sabrán decir árbol
en tres idiomas y desconocerán
cómo se escribe correctamente en castellano;
y por supuesto que árbol sólo habrá uno,
(no pretenderás, profe, que se aprendan
de memoria todos estos nombres ridículos...).

No se podrán creer que en la escuela
algún día se trabajó en silencio.

Espero serenamente que para entonces
pueda convertirme en emigrante en la luna.

© Laura Caro Pardo

                      

19/2/20

A ésa






A esa lágrima impotente
que se escapa silenciosa,
la que pare la injusticia,
la que escupe la tristeza,
la que explota en la certeza
de saberse vaporosa...

A esa lágrima secreta
que se queda en la mejilla,
la perdida, la ignorada,
la que no sabe ser lágrima
y se queda en un conato,
la que nunca será historia
y que casi no es consuelo...

A ésa, le rindo homenaje.

                                     © Laura Caro Pardo
                                       Abril, 2012