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12/2/22

SOY COMO SOY

                               

(Imagen tomada de la red)


Nunca supe venderme
o nunca quise. 

Creo en la transparencia
de una mirada,
en la caricia
de una palabra 
y en la sonrisa clara
como la Llave.

Creo en el Arte, 
en el poder del Arte
para desnudar almas
y crear vínculos;
para llenar vacíos
y vaciarse.

Creo en la magia 
de ese instante que une
para una eternidad.

Aprendí tarde
de mis errores:
tantas espinas duras
disfrazadas de vida.

De todos mis fracasos
nacieron alas:
atrevidas, rebeldes,
asilvestradas,
vírgenes por prudencia,
pero invencibles.

                         © Laura Caro Pardo
                          2021

8/8/20

Lejana luz

                                                


(Imagen de la red)
 

Me arrastro hasta la puerta con esfuerzo.
Veo una luz azul tras la rendija
y un rayo que atraviesa sin piedad
la cerradura vieja bajo el pomo.
 
Me pesa el cuerpo tanto, que no avanzo
al ritmo que me marcan los relojes.
 
Solía cantar siempre cuando el tiempo
ponía mala cara a mis instantes
y ahuyentar con el canto las tristezas.
 
Pero hoy no tengo voz para elevarla,
ni siquiera me consta que haya lengua
con la que relamer mis sequedades.
 
El tiempo una vez más, me ha derrotado.


                                                     © Laura  Caro Pardo

15/11/15

Lejana luz


(Imagen de la red)
 

Me arrastro hasta la puerta con esfuerzo.
Veo una luz azul tras la rendija
y un rayo que atraviesa sin piedad
la cerradura vieja bajo el pomo.
 
Me pesa el cuerpo tanto, que no avanzo
al ritmo que me marcan los relojes.
 
Solía cantar siempre cuando el tiempo
ponía mala cara a mis instantes
y ahuyentar con el canto las tristezas.
 
Pero hoy no tengo voz para elevarla,
ni siquiera me consta que haya lengua
con la que relamer mis sequedades.
 
El tiempo una vez más, me ha derrotado.

© Laura Caro Pardo

6/9/11

Como la vida misma





Si me dejara llevar por la poesía...
no haría otra cosa que poetizarlo todo:
cada amanecer, la risa, el desayuno a medias,
el camino al trabajo, el autobús, la escuela,
la llamada sorpresa, las confidencias,
las miradas, las manos, los gestos,
los abrazos de oso de mis hijos,
esa mirada cómplice tras el secreto,
el olor de la cena, el baño infantil, los juegos,
el libro abierto en la cara dormida,
el beso ( y en el beso, todos los besos...)

¡Qué pena que la poesía
no me pague la hipoteca!