17/3/17

Dichosos marzos

( Imagen de la red)

Cada marzo ocurre
desde hace años,
como en un extraño ritual:

llega algo de golpe,
 algo que lo cambia todo,
algo que lo engulle todo,
algo nuevo que no conozco,
algo que duele,
algo que araña,
algo que impacta,
algo que revuelve mi paz
y la golpea sin piedad.

Cada marzo muero
 y cada marzo emerjo
más fuerte que antes,
más sabia que antes,
más indestructible que antes...
y vuelvo a mecerme
al son del viento que sopla
logrando una vez más el equilibrio.

La vida también es 
recibir imprevistos
y hacer de lo imprevisible
magia pura,

hasta que llegue ese marzo final
en el que todo me aplaste,
en el que las fuerzas fallen,
en el que me sienta demasiado vieja
para seguir luchando
y ya no quepan más marzos puntiagudos
que acumular en mi corazón.

11/2/17

Frío

( Imagen de la red) 

Y sigue el frío
acechando ahí fuera
 con sus garras blancas,
disfrazado de juegos invernales
y belleza serena que se disfruta,
colándose de vez en cuando
por las rendijas de mi ropa
y dibujando témpanos en mi sonrisa
que nadie adevierte
porque nadie mira.

Seguiré fingiendo que me gusta
ese frío despiadado
( frío de mierda escribí,
y lo borré)
que transformo en belleza
con mi mirada limpia,
ese dolor del hielo
que adormece y seduce
hacia la derrota final.

Pero, haga lo que haga,
 seguirá siendo tan solo frío,
tan frío como siempre.


3/1/17

La vida que sigue



Y parece que cada enero
germinan las esperanzas,
como si la vida te diera
otra oportunidad,
cuando en realidad
te está dando cada día
oportunidades que no aprovechas
y que dejas morir
en la cuneta del estrés
 y de las horas
consumidas sin constancia.
Y te crees que tu vida
 puede cambiar,
y sientes que tu vida
puede cambiar,
y te convences de que tu vida
puede cambiar...
y esa ilusión te lleva
 hasta febrero,
ese mes en el que todas las hojas
de tus árboles de enero
caen de golpe.
Y sigues viviendo
y luchando
y luchando
y luchando.
y luchando...
sabiendo que es un privilegio
sencillamente
estar vivo.

3/12/16

Niñas invisibles



Este poema es para todas las niñas
que sin haber podido ser niñas,
tampoco llegaron a ser mujeres.
 
 
A esas niñas que nacieron
en culturas adversas
con políticas injustas,
con leyes absurdas
y costumbres despiadadas;
 
a esas niñas que vieron la sombra
en países crueles
de ignorancia insensible,
de pecados estúpidos
y paciencia equivocada;
 
a esas niñas que se criaron
en familias enfermas
de varones perversos
y mujeres de hielo
a su vez maltratadas;
 
a esas niñas que se gestaron
en momentos oscuros
de rencor contenido
o en lugares siniestros
de siniestros pasados;
 
a esas niñas que no llegaron
a ser nunca mujeres
y que supieron del terror
desde que eran bebés;
 
a esas niñas que murieron
a manos de uno,
o de varios,
 o de muchos,
delante de nadie o de todos
sin que nadie alargara
una mano en su ayuda;
 
a esas niñas de las que nunca nadie
recordará su nombre,
ni siquiera el color de sus ojos
cuando el dolor ya no parecía
inmutarles el rostro;
 
a esas niñas que aún nacen en estas circunstancias
y que mueren invisibles en algún lugar,
que aunque suman millones,
no ocupan portadas;
 
a niñas que pude haber sido  yo
y no fui;
a esas niñas que podrían haber sido mis hijas
y no fueron...
 
Para que nadie olvide
que debemos seguir luchando
contra esta barbarie.

9/10/16

Esperanza

( Imagen de la red)



No dejaré que el
moho
se adueñe
del
 
 e
s
t
r
e
c
h
 ventOanal
 
   por el que
- t-e -j -o-
 
los
 
i
m
p
r
o
b
a
b
l
e
s
 
fu tu ros.
 
Que imposible
 
no sea
(posible)
 
siquiera con
                                                  palabras.